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¿Se puede homologar un patinete eléctrico antiguo para circular en 2027?

Si tienes un patinete eléctrico comprado hace varios años y no dispone de certificado VMP, seguramente te hayas preguntado qué ocurrirá con él a partir del 22 de enero de 2027. ¿Se podrá seguir utilizando? ¿Es posible homologar un patinete eléctrico antiguo? ¿Basta con limitarlo a 25 km/h o hay que realizar algún tipo de certificación?
Desde el 22 de enero de 2024, los Vehículos de Movilidad Personal que se comercializan en España deben disponer de un certificado VMP que acredite que cumplen los requisitos técnicos establecidos por la normativa. Sin embargo, los patinetes comercializados anteriormente quedaron acogidos a un régimen transitorio que les permite seguir circulando hasta el 22 de enero de 2027, aunque no dispongan de certificado.
A partir de esa fecha, la situación cambia: los VMP sin certificado dejarán de poder circular. La buena noticia es que la normativa contempla una vía para determinados vehículos antiguos: la certificación extraordinaria individual, que puede solicitar el propio propietario a través de un laboratorio autorizado.
En este artículo vamos a explicar qué cambió realmente en 2024, qué ocurrirá en 2027, qué requisitos debe cumplir un patinete para poder certificarse y qué tuvieron que adaptar los fabricantes para conseguir que sus modelos fueran certificados.

Ejemplo de un patinete eléctrico comercializado antes de la entrada
en vigor de la certificación VMP.
¿Qué cambió realmente el 22 de enero de 2024?
El 22 de enero de 2024 marcó un antes y un después para los patinetes eléctricos en España. Desde esa fecha, los Vehículos de Movilidad Personal que se comercializan deben disponer de un certificado VMP que acredite que cumplen los requisitos técnicos establecidos en el Manual de características de la DGT.
Esto no significó que todos los patinetes antiguos quedaran prohibidos de forma inmediata. Para los VMP comercializados antes de esa fecha se estableció un régimen transitorio que les permite seguir circulando, aunque no dispongan de certificado, hasta el 22 de enero de 2027.
Por tanto, conviene distinguir dos situaciones:
- Patinetes comercializados desde el 22 de enero de 2024: deben estar certificados para poder venderse.
- Patinetes comercializados antes del 22 de enero de 2024: pueden seguir circulando durante el periodo transitorio, pero esa posibilidad termina el 22 de enero de 2027.
Este periodo de transición dio tiempo al mercado, a los fabricantes y a los usuarios para adaptarse a un sistema de certificación mucho más exigente que el que existía anteriormente. No se trata simplemente de limitar un patinete a 25 km/h o colocarle una placa, sino de acreditar que el vehículo cumple una serie de requisitos técnicos, de seguridad y de fabricación.
¿Qué ocurrirá con los patinetes sin certificado el 22 de enero de 2027?
El 22 de enero de 2027 termina el periodo transitorio para los VMP no certificados comercializados antes del 22 de enero de 2024. A partir de ese momento, estos vehículos ya no podrán circular legalmente si continúan sin disponer de certificación VMP.
Este punto es especialmente importante porque en 2026 muchos propietarios están registrando sus patinetes y obteniendo su número de inscripción para poder contratar el seguro obligatorio. Sin embargo, registrar un patinete antiguo no significa que quede certificado.
La DGT permite actualmente la inscripción temporal de determinados VMP sin certificado, pero esa identificación tiene carácter provisional y deja de surtir efecto el 22 de enero de 2027.
Por tanto, conviene diferenciar claramente tres conceptos:
- Registro del VMP: identifica el vehículo y a su titular.
- Etiqueta o número de inscripción: sirve para identificar el vehículo registrado.
- Certificado VMP: acredita que el vehículo cumple los requisitos técnicos exigidos para poder circular una vez finalizado el periodo transitorio.
Un patinete puede estar registrado y asegurado en 2026 y, aun así, seguir siendo un VMP no certificado.

Exposición de distintos modelos de patinetes eléctricos certificados VMP en E-Planet Mobility.
¿Se puede homologar un patinete eléctrico antiguo?
Aunque habitualmente se utiliza la palabra “homologar”, en este caso la normativa habla de certificación extraordinaria de un VMP sin certificado.
El procedimiento puede ser solicitado por la propia persona propietaria a través de un laboratorio autorizado. Para iniciar el proceso hay que aportar físicamente el vehículo y toda la información técnica disponible sobre él. La DGT recomienda, cuando sea posible, presentar también la ficha reducida de características técnicas y el manual de usuario.
El laboratorio deberá comprobar que ese patinete concreto cumple los requisitos técnicos exigidos para los VMP. En una certificación individual se realizan únicamente los ensayos que no sean destructivos y, una vez finalizadas las comprobaciones, se emite un resultado positivo o negativo.
Si el resultado es favorable, el vehículo obtiene un número de certificado individual con formato específico LUXXXX, lo que identifica que se trata de la certificación de una única unidad y no de la certificación general de un modelo fabricado en serie.
Esto significa que sí existe una vía legal para certificar determinados patinetes antiguos, pero no es un trámite automático. El hecho de que un vehículo tenga una velocidad limitada a 25 km/h, luces o incluso características similares a un modelo certificado no garantiza que vaya a superar el proceso.
Además, si después de obtener la certificación se realizan modificaciones en el vehículo, el proceso deberá volver a realizarse para comprobar que esas modificaciones siguen cumpliendo los requisitos técnicos establecidos.

Ejemplo de etiqueta de identificación de un patinete eléctrico fabricado en 2021, anterior a la obligatoriedad del certificado VMP.
¿Qué requisitos debe cumplir un patinete antiguo para poder certificarse?
Limitar un patinete eléctrico a 25 km/h no es suficiente para conseguir su certificación VMP. Para obtener una certificación extraordinaria, la unidad concreta debe encajar dentro de la definición legal de Vehículo de Movilidad Personal y cumplir los requisitos técnicos que le sean aplicables.
En el caso de los VMP destinados al transporte personal, como los patinetes eléctricos convencionales, estos son algunos de los requisitos fundamentales:
- Velocidad máxima: debe estar comprendida entre 6 y 25 km/h. Además, el vehículo debe disponer de un sistema de control que haga que el motor deje de impulsar al alcanzar la velocidad máxima establecida.
- Potencia nominal máxima: para un VMP convencional sin sistema de autoequilibrado, la potencia nominal máxima permitida es de 1.000 W por vehículo. En los VMP con autoequilibrado puede alcanzar los 2.500 W, destinándose al menos el 60 % de esa potencia al sistema de autoequilibrado.
- Potencia nominal no significa potencia pico: la normativa define la potencia nominal como la potencia máxima mantenida durante 30 minutos en el eje de transmisión del motor. Por este motivo, la potencia máxima o “pico” anunciada comercialmente por algunas marcas puede ser considerablemente superior sin que necesariamente sea esa la potencia utilizada para determinar el cumplimiento de este requisito.
- Peso máximo: la masa en orden de marcha debe ser inferior a 50 kg para los VMP de transporte personal. La propia normativa define esta masa como la del vehículo listo para su uso normal, pero sin incluir al conductor ni, específicamente en la definición del Real Decreto, la masa de la batería.
- Dimensiones máximas: el vehículo no puede superar los 2.000 mm de longitud, 1.400 mm de altura y 750 mm de anchura.
- Tensión máxima: los VMP pueden utilizar baterías de hasta 100 V en corriente continua (VCC) y cargadores integrados de hasta 240 V en corriente alterna (VCA). Un vehículo cuya tensión de trabajo supere esos límites queda excluido de la definición de VMP.
- Una única plaza: el VMP está concebido para transportar a una sola persona. Solo puede incorporar asiento o sillín cuando dispone de un sistema de autoequilibrado.
- Manillar obligatorio: todo VMP certificado debe disponer de manillar. Con carácter general, debe tener una altura mínima de 700 mm. El sistema de regulación, si existe, debe impedir que el manillar pueda separarse accidentalmente del vehículo durante su utilización.
- Sistema de frenado: debe contar con dos frenos independientes, aunque ambos puedan accionarse desde un mismo mando. La desaceleración mínima exigida es de 3,5 m/s². Si falla uno de los frenos, el otro debe conservar al menos el 44 % del efecto mínimo de frenado exigido, equivalente a 1,54 m/s².
- Ruedas: deben tener un diámetro mínimo, incluido el neumático, de 203,2 mm, equivalentes a 8 pulgadas. No están permitidos los neumáticos lisos tipo slick y la presión máxima de inflado debe aparecer en el neumático o en las instrucciones de uso.
- Sistema de estacionamiento: los VMP de menos de tres ruedas deben incorporar una pata de cabra, caballete u otro sistema de estabilización que evite que el vehículo caiga al suelo cuando está estacionado.
- Iluminación: deben llevar luz delantera blanca y trasera roja. Además, la iluminación debe disponer de una opción que permita que permanezca encendida automáticamente mientras se utiliza el vehículo.
- Luz de freno: todos los VMP deben incorporar una función de luz de frenado, diferenciada o combinada con la luz trasera.
- Reflectantes: deben incorporar catadióptrico delantero blanco, laterales blancos o amarillo auto y trasero rojo. Los elementos utilizados para obtener la certificación deben estar anclados al vehículo; no es válido simplemente colocar posteriormente un kit que pueda retirarse manualmente.
- Intermitentes: no son un requisito general obligatorio para todos los patinetes de transporte personal. La normativa los exige expresamente en los VMP destinados al transporte de mercancías u otros servicios.
- Avisador acústico: todos los VMP deben disponer de un avisador acústico integrado en el propio vehículo, independiente de dispositivos externos como un teléfono móvil y accionable fácilmente desde el manillar.
- Pantalla o visualizador: debe existir un visualizador integrado que permita consultar como mínimo la velocidad instantánea y el nivel de batería sin obligar al conductor a adoptar una posición que comprometa la seguridad.
- Protección contra manipulaciones: el laboratorio debe verificar que el usuario no pueda modificar fácilmente parámetros relacionados con la velocidad máxima o la potencia. Entre otras cosas, se comprueba que no exista un menú de configuración accesible al usuario desde el que puedan cambiarse estos parámetros y que los accesos a configuraciones sensibles estén debidamente protegidos.
- Protección de la batería: el VMP debe disponer de un módulo de control de batería con sensores de temperatura capaces de cortar la alimentación cuando se alcanzan temperaturas elevadas. También se exigen requisitos específicos de seguridad para la batería y el cargador.
- Seguridad eléctrica: los componentes eléctricos, batería, cables y conexiones deben superar requisitos relacionados con resistencia mecánica, conexiones eléctricas y resistencia a la humedad.
- Control de potencia y apagado: el sistema de aceleración y control de potencia debe cumplir los requisitos técnicos correspondientes y el vehículo debe estar diseñado de manera que no pueda iniciar la marcha mientras se encuentra cargando, aunque se accione el acelerador.
- Integridad estructural y comportamiento dinámico: el vehículo debe demostrar mediante los ensayos correspondientes que su estructura y comportamiento dinámico son adecuados. Por tanto, la certificación no se limita a comprobar electrónica, velocidad o potencia.
- Sistema de plegado: si el VMP es plegable, debe disponer de un mecanismo de cierre con al menos dos niveles de seguridad independientes.
- Salientes y superficies calientes: el diseño exterior y las zonas susceptibles de alcanzar temperaturas elevadas también deben cumplir los requisitos de seguridad previstos por la normativa.
- Reposapiés: debe cumplir los requisitos técnicos establecidos para ofrecer una superficie adecuada y segura al conductor.
- Placa de marcaje de fábrica: el VMP certificado debe llevar una placa única, permanente y visible donde figuren velocidad máxima, número de serie, número de certificado, año de construcción, marca y modelo. La normativa incluso establece actualmente las características físicas de esta placa.
- Porta-identificador: debe existir en la zona trasera un espacio destinado a colocar la etiqueta de registro. El espacio mínimo establecido es de 52,8 mm de ancho por 65 mm de alto y debe cumplir además determinadas condiciones de colocación.
- Documentación: un VMP certificado debe contar con documentación técnica, incluyendo manual de usuario, manual de mantenimiento, especificaciones técnicas, ficha de características y documentación relacionada con su certificado.
Por tanto, certificar un patinete eléctrico antiguo es mucho más complejo que limitarlo a 25 km/h, instalarle luces o añadirle una placa. Un vehículo antiguo puede encontrarse con obstáculos relacionados con su potencia nominal, peso, dimensiones, tensión, sistema de frenado, electrónica, batería, estructura, plegado o protección contra manipulaciones.
Un detalle especialmente importante en los patinetes de altas prestaciones es la potencia nominal. En un patinete convencional el límite es de 1.000 W por vehículo, independientemente de que tenga uno o dos motores. Esto no debe confundirse con la potencia máxima o pico anunciada comercialmente por el fabricante.
Será finalmente el laboratorio autorizado el que examine la unidad concreta, valore la documentación disponible y realice los ensayos no destructivos correspondientes para determinar si ese patinete puede obtener una certificación extraordinaria.
¿Se puede modificar un patinete antiguo para conseguir la certificación?
Una de las dudas más habituales es si un patinete que originalmente no cumple todos los requisitos puede adaptarse o modificarse antes de presentarlo a una certificación extraordinaria.
La normativa no establece ningún “kit de homologación” ni un procedimiento simplificado mediante el cual instalar determinadas piezas convierta automáticamente un patinete antiguo en un VMP certificado. Lo que debe comprobar el laboratorio es que la unidad concreta que se presenta a certificación, en la configuración en la que se encuentra en ese momento, cumple todos los requisitos técnicos que le sean aplicables.
Por tanto, determinados elementos de un vehículo antiguo podrían ser susceptibles de adaptación, pero cualquier modificación deberá respetar las especificaciones técnicas exigidas y será finalmente el laboratorio quien determine si el resultado es válido.
Algunos elementos pueden resultar, en principio, relativamente sencillos de adaptar. Por ejemplo, instalar los reflectantes exigidos, un avisador acústico, un sistema de estabilización en aparcamiento o un porta-identificador. Sin embargo, incluso en estos casos no basta necesariamente con colocar cualquier accesorio. Por ejemplo, los dispositivos de iluminación y retrorreflectantes necesarios para la certificación deben estar anclados al vehículo y no se admite como solución un kit que pueda desmontarse manualmente.
Otros requisitos pueden exigir modificaciones mucho más profundas. Un patinete antiguo que solamente disponga de un sistema de frenado que no cumpla las condiciones actuales podría necesitar una transformación importante para disponer de dos frenos independientes y alcanzar las prestaciones mínimas de frenado exigidas. Lo mismo ocurre con un mecanismo de plegado que no disponga de los niveles de seguridad requeridos, una estructura que no supere las comprobaciones correspondientes o unas ruedas inferiores al diámetro mínimo de 8 pulgadas.
La electrónica puede ser todavía más problemática. Los VMP actuales deben disponer de medidas anti-manipulación que impidan que el usuario pueda acceder fácilmente a parámetros con los que modificar la velocidad máxima o la potencia. La normativa contempla expresamente comprobar que no exista un menú configurable por el usuario que permita alterar estos valores y que el acceso a esos parámetros esté protegido mediante un sistema de autenticación con un nivel de seguridad adecuado.
Esto significa que limitar un patinete a 25 km/h desde un menú oculto o modificando un parámetro de la pantalla no equivale a convertirlo en un VMP certificable. Si el propio usuario puede volver a modificar fácilmente ese parámetro, el sistema podría no superar las exigencias anti-manipulación.
También puede existir un obstáculo importante en la batería y su sistema de gestión electrónica. La certificación no se limita a comprobar que la batería funcione correctamente: existen requisitos relativos a resistencia mecánica, seguridad eléctrica, humedad, cargador, control térmico y protección frente a temperaturas elevadas. Un vehículo antiguo cuya electrónica o batería no permita acreditar estas condiciones puede necesitar modificaciones mucho más complejas que un simple cambio de componentes externos.
Hay características que no se solucionan simplemente instalando accesorios
Antes de plantearse adaptar un patinete antiguo hay que comprobar si el vehículo encaja siquiera dentro de las características máximas permitidas para un VMP de transporte personal.
Un patinete convencional sin autoequilibrado debe tener una potencia nominal total por vehículo igual o inferior a 1.000 W, una masa en orden de marcha inferior a 50 kg, una longitud máxima de 2.000 mm, una altura máxima de 1.400 mm y una anchura máxima de 750 mm. Además, los VMP con una tensión de trabajo superior a 100 VCC quedan expresamente excluidos de esta categoría.
En estos casos, instalar luces, reflectantes o una placa no resolvería el problema. Si el vehículo no encaja en las características básicas que definen a un VMP, será mucho más difícil —y en determinados casos materialmente imposible sin transformar profundamente el vehículo— conseguir que pueda certificarse como tal.
Limitar la potencia por software tampoco convierte automáticamente el motor en uno de 1.000 W
Este punto es especialmente importante en los patinetes antiguos de altas prestaciones.
La normativa no utiliza la potencia máxima o “pico” anunciada comercialmente, sino la potencia nominal, definida como la potencia máxima mantenida durante 30 minutos en el eje de transmisión del motor.
Por tanto, un patinete equipado con uno o dos motores cuya potencia nominal total exceda los 1.000 W permitidos para un VMP convencional no se convierte automáticamente en un vehículo de 1.000 W por reducir mediante software la potencia instantánea de la controladora.
El laboratorio tendrá que poder determinar y acreditar cuál es realmente la potencia nominal del sistema de propulsión conforme al procedimiento establecido.
¿Qué ocurre si modificamos el patinete después de conseguir el certificado?
También es importante entender que la certificación corresponde a una configuración técnica concreta del vehículo.
La DGT indica que, si después de obtener la certificación se modifica el vehículo, deberá volver a realizarse el proceso para comprobar que la nueva configuración continúa cumpliendo los requisitos establecidos. La normativa también establece que cuando un vehículo certificado recibe componentes con características técnicas diferentes o se altera respecto a las especificaciones de su ficha técnica, debe someterse nuevamente al proceso de certificación.
El laboratorio determinará qué ensayos deben repetirse y, cuando corresponda, se generará un nuevo número de certificado.
Por esta razón, una certificación individual no debe entenderse como una autorización para posteriormente modificar libremente motores, controladoras, batería, sistema de frenado, firmware u otros componentes que puedan alterar las características con las que el vehículo fue certificado.
En definitiva, sí puede haber patinetes antiguos técnicamente adaptables, especialmente cuando ya se encuentran relativamente cerca de los requisitos actuales. Pero cuanto mayores sean las diferencias respecto a la normativa —potencia, peso, electrónica, frenado, batería, estructura o sistema anti-manipulación— más complejo será conseguir que esa unidad pueda superar una certificación extraordinaria.
¿Qué tuvieron que hacer las marcas para poder certificar sus patinetes?
La llegada del certificado VMP no supuso simplemente que los fabricantes tuvieran que limitar sus patinetes a 25 km/h y colocar una placa identificativa. Para poder comercializar un modelo certificado, las marcas han tenido que adaptar tanto los propios vehículos como sus procesos de diseño, documentación, fabricación y control de calidad.
Además, la certificación no se concede de manera genérica a una marca. Se concede a una marca, modelo y versión concretos. Por este motivo, dos patinetes con un nombre comercial muy parecido pueden tener certificados diferentes si existen diferencias técnicas entre ellos.
La marca y el fabricante deben estar registrados previamente
Antes de solicitar la certificación de un modelo, la marca debe estar registrada ante la Dirección General de Tráfico. Entre la documentación exigida actualmente se encuentra la acreditación de disponer de una certificación ISO 9001 de producción o ensamblaje, o una certificación equivalente del sistema de gestión de calidad, además de la documentación administrativa correspondiente.
Por tanto, el proceso no consiste únicamente en comprobar un patinete terminado. También se pretende garantizar que detrás de ese vehículo existe un fabricante capaz de mantener unas condiciones de producción controladas.
La marca debe presentar unidades reales al laboratorio
Para iniciar la certificación de un modelo o versión, la normativa establece que deben presentarse al laboratorio autorizado dos prototipos del vehículo. Junto a ellos debe aportarse documentación técnica que permita identificar exactamente qué vehículo se pretende certificar.
Entre la documentación actualmente exigida se incluye:
- Confirmación de que la marca está registrada ante la DGT.
- Dos prototipos del vehículo.
- Borrador de la ficha de características generales.
- Documentación utilizada para su comercialización.
- Certificado de evaluación periódica del control de conformidad de la producción.
- Declaración responsable relativa a las medidas anti-manipulación.
- Justificación documental del cumplimiento de los requisitos técnicos.
- Cualquier otra documentación que el laboratorio considere necesaria para realizar la certificación.
El laboratorio no se limita a comprobar que alcance 25 km/h
El laboratorio autorizado es responsable de comprobar que el modelo cumple todos los requisitos técnicos aplicables, no únicamente la velocidad máxima.
Entre otras cuestiones se verifica el control de velocidad y potencia, funcionamiento de los frenos, comportamiento dinámico, sistemas eléctricos, apagado eléctrico, mecanismos de plegado, seguridad estructural, iluminación, batería, marcajes y medidas contra manipulaciones.
Por eso, muchos fabricantes han tenido que introducir cambios técnicos importantes respecto a generaciones anteriores de sus patinetes.
Control electrónico de velocidad y potencia
Los VMP deben disponer de un sistema que garantice que el motor deja de impulsar el vehículo cuando alcanza la velocidad máxima permitida. Además, para los patinetes convencionales de transporte personal sin autoequilibrado, la potencia nominal total del vehículo no puede superar los 1.000 W.
Pero la normativa va más allá de establecer un límite.
También incorpora requisitos específicos para evitar manipulaciones. Entre las comprobaciones previstas se encuentra verificar que el usuario no pueda acceder a un menú desde el que modificar la velocidad máxima o la potencia y que el acceso a estos parámetros esté protegido mediante sistemas de autenticación adecuados.
Este es uno de los motivos por los que numerosos modelos actuales disponen de sistemas electrónicos mucho más cerrados que los de generaciones anteriores.
Sistemas de frenado más exigentes
Todos los VMP certificados deben disponer de dos frenos independientes, aunque ambos puedan accionarse desde un mismo mando.
Además, no basta simplemente con instalar dos sistemas de frenado. El vehículo debe alcanzar una desaceleración mínima de 3,5 m/s² y, si uno de los frenos falla, el restante debe conservar al menos el 44 % del efecto mínimo exigido, equivalente a 1,54 m/s², sin alterar peligrosamente la trayectoria del vehículo.
Esto obliga al fabricante a diseñar el sistema de frenado para alcanzar unas prestaciones medibles durante los ensayos.
Ruedas, iluminación y reflectantes
Los fabricantes también han tenido que garantizar que los modelos certificados dispongan de ruedas con las dimensiones mínimas exigidas, sistemas de iluminación delanteros y traseros, reflectantes y función de luz de freno conforme a los requisitos establecidos.
Por eso en los modelos modernos certificados encontramos con mucha más frecuencia reflectantes laterales, luz de frenado integrada y elementos de iluminación diseñados como parte permanente del vehículo, en lugar de accesorios añadidos posteriormente.
Avisador acústico integrado
Los VMP certificados deben disponer también de un avisador acústico integrado en el propio vehículo y accionable desde el manillar.
No tiene por qué tratarse de un claxon convencional similar al de una motocicleta. Puede ser un avisador electrónico integrado en el sistema del patinete, pero debe formar parte del vehículo y cumplir su función de advertencia.
Protección de la batería y sistema eléctrico
La batería tampoco puede considerarse únicamente por su voltaje y capacidad.
Los fabricantes deben acreditar requisitos de seguridad relacionados con la batería, el cargador, el cableado, las conexiones eléctricas y la resistencia frente a determinadas condiciones ambientales.
Entre los requisitos actuales se encuentra que los elementos electrónicos relacionados con la batería dispongan de sensores de temperatura capaces de cortar la alimentación cuando se alcanzan temperaturas excesivas.
Por este motivo, el sistema BMS y la electrónica de protección forman parte importante del diseño de un VMP certificado.
Sistemas de plegado más seguros
Cuando un patinete es plegable, el sistema de cierre debe incorporar al menos dos niveles de seguridad independientes.
Esto pretende reducir el riesgo de que el mecanismo pueda abrirse accidentalmente durante la circulación. No basta, por tanto, con que el cierre funcione aparentemente bien: debe cumplir los requisitos técnicos y superar las comprobaciones correspondientes.
Marcaje e identificación del vehículo
Los modelos certificados deben incorporar también una placa de marcaje de fábrica permanente y visible.
En ella aparecen datos que permiten identificar exactamente el vehículo, como:
- Marca.
- Modelo.
- Año de fabricación.
- Número de serie.
- Velocidad máxima.
- Número de certificado VMP.
Esta placa no es una simple pegatina comercial ni es la misma que la etiqueta de registro que posteriormente obtiene el propietario.
El número de certificado demuestra que esa marca, modelo y versión han superado el proceso de certificación correspondiente.
También tuvieron que incorporar un espacio para la etiqueta de registro
Otro elemento que puede pasar desapercibido es el porta-identificador situado en la parte trasera del VMP, previsto para colocar la correspondiente etiqueta identificativa.
Es decir, algunos cambios introducidos en los patinetes modernos no responden únicamente a decisiones estéticas de los fabricantes. Determinados elementos existen precisamente porque forman parte de los requisitos que debe cumplir un VMP certificado.
Certificar un prototipo no es suficiente: todas las unidades deben ser iguales
Este es probablemente uno de los aspectos menos conocidos del sistema.
Una marca no puede preparar dos unidades especialmente para superar los ensayos y después fabricar el resto de los patinetes de otra manera.
La normativa exige un control periódico de conformidad de la producción cuyo objetivo es garantizar que los vehículos que salen posteriormente de fábrica mantienen las mismas características técnicas que las unidades que fueron examinadas durante la certificación.
Para ello, la marca debe disponer de un sistema de calidad, mantener un plan de control de producción y someterse a evaluaciones periódicas realizadas por servicios técnicos autorizados.
Además, el fabricante debe conservar la documentación técnica durante al menos diez años desde la introducción en el mercado del último vehículo certificado y mantener la trazabilidad de las diferentes series de vehículos fabricados o importados.
Si el fabricante cambia el patinete, puede necesitar otro certificado
La certificación corresponde a una configuración técnica determinada.
Si posteriormente se modifica un modelo certificado de manera que cambien sus características o requisitos técnicos, la marca es responsable de solicitar la certificación de una nueva versión.
Por ejemplo, un cambio relevante de motor, batería, controladora, estructura, sistema de frenado o cualquier otro componente que altere las especificaciones técnicas puede hacer necesaria una nueva evaluación.
El laboratorio determinará qué ensayos deben repetirse y, cuando proceda, se generará un nuevo número de certificado.
La certificación puede incluso retirarse
La responsabilidad del fabricante tampoco termina cuando obtiene el número de certificado.
Las autoridades pueden comprobar que los modelos comercializados siguen cumpliendo las condiciones bajo las que fueron certificados. La falta de conformidad de la producción puede provocar medidas correctoras e incluso la retirada temporal o definitiva de la certificación si las irregularidades no se subsanan.
Por tanto, cuando vemos actualmente un patinete con su placa de certificado VMP, detrás de ese número existe mucho más que una limitación a 25 km/h: hay requisitos de diseño, ensayos técnicos, documentación, control de fabricación, trazabilidad y responsabilidad del fabricante.

Ejemplo real de una placa de certificación VMP con número de certificado, número de serie, año, marca, modelo y velocidad máxima.
¿Sirve la certificación de una versión nueva para un patinete antiguo del mismo modelo?
Esta es una de las dudas más importantes para los propietarios de patinetes comprados antes de la entrada en vigor de la certificación VMP. Puede ocurrir que una marca haya vendido durante años un determinado modelo y que posteriormente aparezca en el listado oficial de la DGT una versión certificada con el mismo nombre comercial.
En ese caso, no debemos dar por hecho que todas las unidades antiguas de ese modelo quedan automáticamente certificadas.
La normativa vincula cada número de certificado a una marca, modelo y versión concretos. Además, la DGT señala que la certificación obtenida por el fabricante o representante autorizado le permite incorporar ese número de certificado a los vehículos correspondientes a ese modelo y versión.
Por tanto, que dos patinetes tengan escrito exteriormente el mismo nombre comercial no significa necesariamente que sean técnicamente la misma versión. Entre una generación antigua y otra certificada pueden haber cambiado elementos como:
- Motor o motores.
- Potencia nominal.
- Controladora.
- Firmware.
- Batería y BMS.
- Sistema de frenado.
- Luces y reflectantes.
- Sistema de plegado.
- Estructura o chasis.
- Ruedas.
- Sistema anti-manipulación.
- Marcajes y porta-identificador.
Si existen diferencias técnicas respecto a la configuración certificada, la normativa establece que las modificaciones que alteren las especificaciones de una marca, modelo y versión requieren un nuevo proceso de certificación, en el que el laboratorio determina qué ensayos deben repetirse y puede generar un nuevo número de certificado.
El número de certificado no puede colocarlo el propietario por su cuenta
Tampoco sería válido localizar en la web de la DGT el número de certificado correspondiente a una versión moderna del mismo modelo y fabricar o colocar por nuestra cuenta una placa con ese número.
La placa de marcaje forma parte de la identificación reglamentaria del vehículo y debe ser única, permanente, legible y no reutilizable en otro vehículo. En ella deben figurar la velocidad máxima, número de serie, número de certificado, año de construcción, marca y modelo. La normativa actual incluso establece el material, dimensiones y forma de fijación de esa placa.
Además, existe una relación entre el número de serie de cada unidad y su certificación. El fabricante debe mantener la trazabilidad de las diferentes series de vehículos producidos e importados, precisamente para poder determinar qué configuración corresponde a cada unidad.
Por tanto, una placa de certificación no es una matrícula que pueda comprarse y colocarse posteriormente. El número que aparece en ella tiene que corresponder realmente a la configuración certificada de ese vehículo.
¿Puede entonces una marca certificar unidades antiguas del mismo modelo?
Aquí es importante no hacer una afirmación general que no contempla expresamente la normativa.
El hecho de que posteriormente exista una versión certificada del mismo modelo no demuestra por sí solo que una unidad fabricada años antes quede incluida en esa certificación. Para saberlo habría que comprobar que esa unidad corresponde realmente a la misma marca, modelo y versión técnica certificada y que el fabricante puede acreditar su conformidad.
La DGT establece que el fabricante es responsable de garantizar que los vehículos producidos se corresponden con las características de las unidades examinadas durante la certificación y de conservar la trazabilidad de las distintas series fabricadas.
Por ello, si un propietario tiene un patinete antiguo cuyo nombre coincide con otro que actualmente aparece certificado, lo correcto es consultar al fabricante o representante autorizado proporcionando el número de serie de la unidad.
El fabricante será quien pueda determinar si esa unidad concreta pertenece realmente a la versión cubierta por el certificado o si se trata de una generación anterior con características diferentes.
¿Y si el fabricante confirma que mi unidad antigua no está cubierta?
En ese caso seguimos estando ante un VMP sin certificado.
La normativa contempla precisamente para estos vehículos la certificación extraordinaria individual: el propietario puede presentar su unidad ante un laboratorio autorizado, junto con la información técnica disponible, para que se compruebe si cumple los requisitos exigidos.
Si supera el procedimiento, obtendrá un certificado específico para esa unidad. En las certificaciones individuales el número utiliza el formato LUXXXX, diferenciándose así de la certificación general de un modelo realizada por el fabricante.
En resumen, que exista actualmente un patinete certificado con el mismo nombre que uno antiguo no significa que el antiguo quede homologado automáticamente. Hay que determinar exactamente qué versión es, qué características técnicas tiene y si su número de serie está realmente asociado a la configuración certificada.
Para un propietario que tenga dudas, el número de serie del patinete será uno de los datos fundamentales para consultar al fabricante antes de plantearse una certificación individual.
¿Cuánto cuesta certificar individualmente un patinete y dónde se puede hacer?
Esta es una de las cuestiones más importantes para cualquier propietario que esté pensando en conservar su patinete después del 22 de enero de 2027.
La certificación extraordinaria no se realiza en una ITV, en una tienda de patinetes ni directamente en una oficina de la DGT. Debe tramitarse a través de un laboratorio autorizado expresamente por la Dirección General de Tráfico para certificar VMP.
La persona propietaria debe aportar el vehículo y toda la información técnica que posea sobre él. Siempre que sea posible, conviene disponer de documentación como la ficha reducida de características técnicas y el manual de usuario. El laboratorio examinará la unidad y realizará los ensayos no destructivos que correspondan para comprobar si cumple los requisitos técnicos exigidos.
¿Qué laboratorios están autorizados actualmente?
La DGT mantiene un listado oficial de laboratorios autorizados para la certificación de Vehículos de Movilidad Personal. Estos organismos son los encargados de realizar los ensayos, comprobaciones y documentación necesarios para determinar si un vehículo puede obtener el certificado correspondiente.
Entre los laboratorios autorizados figuran entidades como IDIADA Automotive Technology, además de otros organismos europeos habilitados por la DGT para realizar este tipo de certificaciones.
Antes de iniciar cualquier trámite conviene consultar siempre el listado actualizado de laboratorios publicado por la propia Dirección General de Tráfico, ya que las autorizaciones pueden modificarse con el tiempo.
¿Hay que llevar físicamente el patinete al laboratorio?
Sí. La normativa establece que el propietario debe solicitar la certificación extraordinaria aportando el vehículo y la información técnica disponible.
No se trata, por tanto, de un procedimiento que pueda resolverse únicamente enviando fotografías, una factura o una ficha técnica. El laboratorio debe poder inspeccionar físicamente la unidad y realizar sobre ella las comprobaciones correspondientes.
Antes de enviar o transportar el patinete conviene contactar previamente con el laboratorio para conocer qué documentación exige, cómo debe entregarse el vehículo y qué pruebas se realizarán.
¿Qué pruebas se realizan a un patinete de un particular?
Existe una diferencia importante entre certificar un modelo completo para un fabricante y certificar individualmente un patinete antiguo propiedad de un particular.
En una certificación extraordinaria individual, el laboratorio realiza únicamente los ensayos no destructivosaplicables de entre los previstos por la normativa.
Que sean ensayos no destructivos no significa que el procedimiento sea una simple inspección visual. El laboratorio debe comprobar que la unidad concreta cumple los requisitos técnicos que le resulten aplicables.
Una vez terminadas las pruebas, el laboratorio emite un informe con un resultado positivo o negativo y remite la documentación tanto al solicitante como a la DGT.
Pagar los ensayos no garantiza conseguir la certificación
Este punto es especialmente importante.
El pago del procedimiento y de los ensayos no garantiza que el patinete vaya a obtener un resultado favorable.
El laboratorio cobra por realizar las comprobaciones, ensayos, análisis de documentación y emisión del informe correspondiente. Después de todo ese proceso, el resultado puede ser positivo o negativo.
Por tanto, un propietario puede asumir el coste de la certificación extraordinaria y, si el vehículo no cumple los requisitos técnicos establecidos, quedarse igualmente sin certificado VMP.
No debe entenderse este procedimiento como un pago para “comprar una homologación”. Lo que se paga es un proceso técnico de evaluación cuyo resultado dependerá de las características reales del vehículo.
Precisamente por ese motivo conviene facilitar al laboratorio toda la información posible sobre el patinete antes de comenzar el proceso: marca, modelo, número de serie, potencia nominal, tensión, peso, dimensiones, ficha técnica, manual de usuario y cualquier otra documentación disponible.
¿Cuánto cuesta homologar o certificar un patinete antiguo?
Actualmente no existe una tarifa oficial única establecida por la DGT para la certificación extraordinaria individual de un VMP.
La Dirección General de Tráfico establece los requisitos y autoriza a los laboratorios, pero el precio del servicio corresponde al organismo que realiza las pruebas.
Por este motivo, el coste puede variar en función de factores como:
- El modelo y características del patinete.
- La documentación técnica disponible.
- Las comprobaciones que deban realizarse.
- Los ensayos aplicables.
- La complejidad del vehículo.
- Posibles repeticiones de pruebas.
- Transporte o entrega del patinete al laboratorio.
Por tanto, no sería correcto afirmar que existe un precio fijo para homologar cualquier patinete eléctrico antiguo.
¿Es cierto que puede costar alrededor de 3.500 euros?
En Internet pueden encontrarse propietarios y publicaciones que hablan de presupuestos de varios miles de euros e incluso de cantidades cercanas a 3.500 euros por unidad.
Sin embargo, esa cifra no debe presentarse como una tarifa oficial ni como el precio general de una certificación individual.
No existe una tarifa única publicada por la DGT que establezca que certificar un VMP cueste esa cantidad. El presupuesto depende del laboratorio y del caso concreto.
Por tanto, una cifra de varios miles de euros puede corresponder a un presupuesto real recibido por un determinado propietario, pero no significa que todos los patinetes tengan automáticamente ese coste.
¿Qué ocurre si el resultado es negativo?
Si después de realizar las comprobaciones el laboratorio determina que el patinete no cumple los requisitos técnicos exigidos, el resultado de la certificación será negativo.
En ese caso, el vehículo no obtiene el certificado VMP.
Además, la normativa de la DGT no establece públicamente las condiciones económicas que debe aplicar cada laboratorio si el resultado es desfavorable.
Por eso es recomendable solicitar previamente un presupuesto por escrito donde se especifique:
- Precio inicial del procedimiento.
- Ensayos incluidos.
- Posibles costes adicionales.
- Documentación necesaria.
- Condiciones de entrega del vehículo.
- Qué ocurre económicamente si el resultado es negativo.
- Si es posible corregir defectos detectados.
- Si pueden repetirse determinadas pruebas.
- Cuánto costaría una nueva evaluación.
Esto es especialmente importante porque el propietario puede pagar todo o parte del procedimiento y terminar sin obtener la certificación.
¿Qué ocurre si el resultado es positivo?
Si el vehículo supera las comprobaciones, el laboratorio emite el correspondiente certificado y comunica los datos a la Dirección General de Tráfico.
En una certificación individual, el número de certificado sigue el formato LUXXXX.
La letra U identifica que se trata de la certificación de una única unidad de VMP, a diferencia de la certificación general de un modelo realizada por un fabricante.
Esto significa que el certificado pertenece específicamente a ese vehículo.
No convierte automáticamente en certificados a otros patinetes de la misma marca o modelo y tampoco puede trasladarse a otra unidad.
¿Compensa económicamente certificar un patinete antiguo?
Dependerá mucho del vehículo.
En un patinete antiguo de bajo valor económico, un presupuesto elevado de laboratorio unido a posibles modificaciones puede hacer que la certificación no resulte económicamente razonable.
La situación puede ser diferente en un patinete de alta gama y elevado valor, siempre que técnicamente se encuentre relativamente cerca de los requisitos exigidos actualmente.
Antes de iniciar el procedimiento conviene valorar:
- Valor actual del patinete.
- Antigüedad y estado.
- Potencia nominal.
- Peso.
- Dimensiones.
- Tensión de batería.
- Sistema de frenado.
- Ruedas.
- Iluminación y reflectantes.
- Batería y BMS.
- Electrónica.
- Protección anti-manipulación.
- Sistema de plegado.
- Documentación técnica disponible.
- Posibles modificaciones necesarias.
- Precio presupuestado por el laboratorio.
- Coste de transporte del vehículo.
- Riesgo de obtener un resultado negativo.
La existencia de la certificación extraordinaria significa que sí existe una vía legal para que determinados patinetes antiguos puedan continuar circulando después de enero de 2027, pero no significa que cualquier vehículo vaya a superar las pruebas ni que el proceso resulte económicamente viable en todos los casos.
¿Cómo se realiza paso a paso la certificación extraordinaria de un patinete?
Para un propietario particular, el procedimiento es diferente al que sigue un fabricante para certificar un modelo completo. En este caso no se certifica una serie de vehículos, sino una unidad concreta, identificada por su propio número de serie.
1. Contactar con un laboratorio autorizado
El primer paso es dirigirse a uno de los laboratorios autorizados por la DGT para certificar VMP.
Actualmente, la relación oficial publicada por Tráfico incluye laboratorios como IDIADA, TÜV Rheinland, Bureau Veritas Certest y TÜV NORD. La lista puede cambiar con el tiempo, por lo que siempre conviene comprobar la relación actualizada publicada por la propia DGT.
A diferencia de un fabricante, el propietario particular no necesita estar dado de alta en el Registro de marcas y fabricantes de VMP de la DGT para solicitar una certificación extraordinaria.
2. Identificar correctamente el vehículo
El laboratorio tendrá que saber exactamente qué unidad se pretende certificar.
Para ello resultarán especialmente importantes datos como:
- Marca.
- Modelo.
- Versión, si se conoce.
- Número de serie o bastidor.
- Año o fecha de fabricación.
- Potencia nominal.
- Características del motor o motores.
- Tensión y características de la batería.
- Peso.
- Dimensiones.
- Tipo de frenos.
- Tamaño de las ruedas.
- Sistema de iluminación.
- Características de la electrónica y del sistema de control.
Cuanta más información técnica pueda aportarse, más fácil será determinar qué vehículo se está examinando y qué requisitos le resultan aplicables.
3. Reunir toda la documentación disponible
La DGT indica expresamente que el propietario debe aportar la información técnica que posea del vehículo y señala como especialmente recomendable disponer de la ficha reducida de características técnicas y del manual de usuario.
También puede resultar útil conservar cualquier documentación original disponible, como:
- Factura de compra.
- Manual de usuario.
- Ficha técnica del fabricante.
- Documentación de la batería.
- Información sobre motor y controladora.
- Certificados o documentación técnica suministrada originalmente con el vehículo.
- Información facilitada posteriormente por el fabricante o distribuidor.
La normativa no establece que disponer de toda esta documentación garantice el resultado favorable, pero sí facilita al laboratorio la identificación y evaluación técnica del vehículo.
4. Presentar físicamente el patinete
La certificación extraordinaria no puede realizarse solamente sobre documentos.
La normativa establece que la persona propietaria debe aportar el vehículo al laboratorio autorizado para que puedan realizarse las comprobaciones y ensayos correspondientes.
Por tanto, será necesario que la unidad concreta llegue físicamente al lugar donde se realicen las pruebas.
Esto puede convertirse en un factor importante a la hora de calcular el coste real del procedimiento, especialmente cuando el propietario vive lejos de las instalaciones del laboratorio.
5. El laboratorio revisa qué requisitos debe cumplir
Una vez identificado el vehículo, el laboratorio debe comprobar si cumple los requisitos técnicos establecidos para los VMP.
Aquí entran aspectos como velocidad, potencia nominal, peso, dimensiones, frenado, ruedas, batería, sistema eléctrico, iluminación, estructura, mecanismos de plegado, sistema anti-manipulación, marcajes y el resto de requisitos aplicables.
No existe una simple lista de accesorios que el propietario pueda instalar para garantizar previamente que conseguirá el certificado.
El laboratorio tiene que evaluar el vehículo completo como conjunto.
6. Se realizan únicamente los ensayos no destructivos
Este es uno de los aspectos específicos de la certificación extraordinaria.
Cuando se certifica una única unidad propiedad de un particular, el laboratorio debe realizar únicamente los ensayos no destructivos de entre los establecidos en la normativa.
Esto evita que una unidad particular tenga que someterse a pruebas diseñadas para destruir o dañar el vehículo, como puede ocurrir durante determinados procesos de certificación de prototipos.
Sin embargo, no significa que la inspección sea sencilla.
El laboratorio sigue teniendo que comprobar técnicamente que el patinete cumple los requisitos aplicables.
7. El resultado puede ser positivo o negativo
Una vez terminadas las comprobaciones, el laboratorio redacta un informe técnico donde queda reflejado el resultado del proceso.
La propia normativa contempla expresamente dos posibilidades:
POSITIVO o NEGATIVO.
Por tanto, como ya hemos explicado anteriormente, haber entregado el patinete, haber pagado el procedimiento y haber realizado todos los ensayos no garantiza conseguir el certificado.
Si el vehículo incumple uno o varios requisitos que impiden su certificación, el resultado puede ser negativo.
8. Si el resultado es positivo obtiene un certificado individual
Cuando el patinete supera satisfactoriamente el proceso, se le asigna un número de certificación específico con formato:
LUXXXX
La letra L identifica al laboratorio que ha realizado la certificación.
La letra U indica que se trata de un único VMP.
Los cuatro números restantes corresponden al código correlativo asignado por el laboratorio.
De esta forma, queda claramente diferenciado de los certificados generales concedidos a modelos fabricados en serie, cuyo formato habitual es LXXXX.
9. El laboratorio comunica el resultado a la DGT
El procedimiento no termina únicamente con la entrega de un documento al propietario.
El laboratorio debe remitir electrónicamente a la Dirección General de Tráfico los datos relacionados con la certificación y el informe técnico correspondiente. La normativa establece un plazo máximo de una semana desde la emisión del certificado para realizar esta comunicación.
De esta forma, la certificación queda vinculada administrativamente a esa unidad concreta.
10. Certificación, registro y etiqueta identificativa siguen siendo cosas diferentes
Conseguir la certificación técnica no elimina las restantes obligaciones administrativas.
Actualmente, para circular, los VMP deben estar inscritos en el Registro de Vehículos Personales Ligeros de la DGTy portar su correspondiente etiqueta identificativa.
Por tanto, hay que seguir distinguiendo:
Certificación VMP: acredita que el vehículo cumple los requisitos técnicos.
Inscripción: incorpora el vehículo y su titular al registro de la DGT.
Etiqueta identificativa: muestra exteriormente el número de inscripción asignado al vehículo.
Son procedimientos relacionados, pero no son lo mismo.
11. Una modificación posterior puede obligar a certificar de nuevo
Existe además una última cuestión muy importante.
La certificación se concede teniendo en cuenta la configuración técnica con la que el patinete fue examinado.
Si posteriormente se modifica el vehículo, la DGT establece que deberá volver a realizarse el proceso de certificación cuando la modificación afecte a las características técnicas con las que fue certificado.
Por eso, después de obtener una certificación individual no debería entenderse que el propietario puede cambiar libremente motor, batería, controladora, firmware, frenos u otros componentes relevantes sin consecuencias sobre el certificado.
En definitiva, la certificación extraordinaria es un proceso técnico real sobre una unidad concreta, no un trámite administrativo simplificado ni una simple inspección visual. El laboratorio examina el vehículo, realiza los ensayos correspondientes y decide, basándose en los requisitos reglamentarios, si esa unidad puede o no ser certificada para continuar circulando como VMP.
¿Compensa certificar un patinete antiguo o comprar uno nuevo certificado?
Que exista la posibilidad de obtener una certificación extraordinaria no significa que vaya a ser la mejor opción para todos los propietarios.
Antes de iniciar el proceso conviene valorar el valor actual del patinete, su antigüedad, sus características técnicas y las modificaciones que podrían ser necesarias para cumplir la normativa.
En un patinete antiguo de bajo valor, asumir el coste del laboratorio, el transporte del vehículo y posibles modificaciones puede terminar siendo económicamente poco razonable, especialmente teniendo en cuenta que pagar el proceso no garantiza obtener un resultado favorable.
La situación puede ser diferente en determinados patinetes de alta gama o de elevado valor, siempre que sus características estén próximas a las exigidas actualmente y exista suficiente documentación técnica para que el laboratorio pueda realizar la evaluación.
Hay además algunos casos en los que las posibilidades pueden reducirse considerablemente desde el principio. Por ejemplo, vehículos que superen claramente los límites establecidos para un VMP en aspectos como potencia nominal, peso, dimensiones o tensión, o cuyo diseño necesite modificaciones profundas en frenado, estructura, batería o electrónica.
Por eso, antes de empezar a comprar piezas o modificar el vehículo con la intención de certificarlo, lo recomendable es consultar previamente con un laboratorio autorizado, facilitando toda la información posible sobre marca, modelo, número de serie y características técnicas.
En muchos casos será necesario comparar dos alternativas:
Adaptar y certificar el patinete actual, asumiendo el coste del procedimiento y el riesgo de obtener un resultado negativo.
O bien sustituirlo por un VMP que ya disponga de certificado, evitando tener que someter una unidad antigua a un proceso individual de certificación.
No existe una respuesta universal. Dependerá del vehículo y de cada propietario, pero cuanto más antiguo sea el patinete y más se alejen sus características de los requisitos actuales, menos probable será que económicamente compense intentar adaptarlo y certificarlo.
Preguntas frecuentes sobre patinetes sin homologar y 2027
¿Podré circular con un patinete sin certificado después del 22 de enero de 2027?
No. Finalizado el periodo transitorio, los VMP sin certificado que hasta entonces podían circular dejarán de poder hacerlo legalmente.
¿Registrar el patinete en la DGT significa que queda homologado?
No. Registro y certificación son cosas diferentes. Un patinete antiguo puede estar inscrito y asegurado y seguir siendo un VMP no certificado. La inscripción temporal de estos vehículos deja de surtir efecto el 22 de enero de 2027.
¿Basta con limitarlo a 25 km/h?
No. La velocidad es solo uno de los requisitos. También deben cumplirse condiciones relacionadas con potencia nominal, peso, dimensiones, frenado, ruedas, iluminación, batería, electrónica, estructura, sistema de plegado, anti-manipulación, marcajes y otros aspectos técnicos.
¿Puedo homologarlo yo mismo colocando las piezas que le faltan?
Puedes adaptar determinados elementos, pero instalar piezas no garantiza la certificación. El laboratorio debe evaluar la unidad completa y comprobar que cumple todos los requisitos aplicables.
¿Puedo usar el certificado de una versión moderna del mismo modelo?
No debe darse por hecho. El certificado está vinculado a una marca, modelo y versión concretos. Si tu unidad antigua pertenece a otra configuración técnica, no queda certificada automáticamente porque exista actualmente un modelo con el mismo nombre comercial.
¿Puedo ponerle yo una placa con el número de certificado que aparece en la DGT?
No. La placa de certificación forma parte de la identificación reglamentaria del vehículo y el número debe corresponder realmente a esa unidad o versión certificada.
¿Qué pasa si mi patinete tiene más de 1.000 W?
En un VMP convencional para transporte personal, el límite es de 1.000 W de potencia nominal total por vehículo. Esto no debe confundirse con la potencia pico que algunas marcas anuncian comercialmente.
¿Y si pesa más de 50 kg?
Un VMP de transporte personal debe tener una masa en orden de marcha inferior a 50 kg. Si el vehículo supera ese límite, puede dejar de encajar en la categoría de VMP.
¿Tengo que llevar físicamente el patinete al laboratorio?
Sí. La certificación extraordinaria se realiza sobre la unidad concreta y la normativa establece que el propietario debe aportar el vehículo al laboratorio autorizado.
¿Pagar el proceso garantiza que me lo certifiquen?
No. Este es uno de los puntos más importantes. El resultado puede ser positivo o negativo, por lo que es posible asumir el coste de las pruebas y no obtener finalmente el certificado.
¿Qué certificado recibe un particular si supera las pruebas?
La certificación extraordinaria individual utiliza un número con formato LUXXXX, que identifica que el certificado corresponde a una única unidad de VMP.
¿Puedo modificar el patinete después de certificarlo?
Las modificaciones relevantes pueden obligar a realizar un nuevo proceso de certificación. Cambiar elementos como motor, batería, controladora u otros componentes que alteren las especificaciones técnicas puede afectar a la validez de la certificación.
¿Es obligatorio que tenga intermitentes?
No para todos los VMP de transporte personal. La normativa exige expresamente indicadores de dirección en los VMP destinados al transporte de mercancías u otros servicios.
¿Es obligatorio el avisador acústico?
Sí. El VMP debe disponer de un avisador acústico integrado. No tiene por qué ser un claxon convencional; puede ser un sistema electrónico de aviso.
¿Qué hago si no sé si mi patinete está certificado?
Lo primero es buscar la placa de marcaje de fábrica y comprobar el número de certificado. También se puede consultar el listado oficial de modelos certificados publicado por la DGT. Si tienes dudas sobre una unidad antigua, el número de serie es fundamental para consultar al fabricante.
Conclusión: ¿qué opciones tiene el propietario de un patinete antiguo?
La llegada definitiva del 22 de enero de 2027 va a marcar un cambio importante para miles de propietarios de patinetes eléctricos adquiridos antes de que la certificación VMP fuese obligatoria.
Hasta esa fecha, muchos de estos vehículos pueden seguir circulando gracias al régimen transitorio establecido por la normativa. Pero una vez finalizado ese periodo, los VMP que no dispongan de certificación dejarán de poder circular legalmente.
Esto no significa que todos los patinetes antiguos tengan que desaparecer necesariamente de la circulación. La normativa contempla una certificación extraordinaria individual que permite a un propietario presentar su vehículo ante un laboratorio autorizado para comprobar si puede cumplir los requisitos técnicos exigidos.
Sin embargo, este procedimiento no debe confundirse con una simple inspección ni con un trámite administrativo. Pagar las pruebas no garantiza obtener la certificación, y algunos vehículos pueden quedar fuera por razones de potencia, peso, dimensiones, frenado, batería, estructura, electrónica o sistemas anti-manipulación.
Por eso, antes de gastar dinero en modificaciones, piezas o transporte, lo más recomendable es recopilar toda la información disponible del vehículo y consultar directamente con un laboratorio autorizado.
También es importante recordar que registro, seguro y certificación VMP son cosas distintas. Un patinete puede estar registrado y asegurado durante el periodo transitorio y, aun así, no estar certificado para circular después de enero de 2027.
La mejor decisión dependerá de cada caso. En algunos patinetes de alto valor puede tener sentido estudiar una certificación individual. En otros, especialmente si requieren modificaciones importantes o tienen poco valor residual, puede resultar más razonable sustituirlos por un modelo ya certificado.
En cualquier caso, lo fundamental es no esperar al último momento. Cuanto antes se conozcan las características reales del vehículo y sus posibilidades de certificación, más fácil será tomar una decisión antes de que finalice el régimen transitorio en 2027.
Fuentes oficiales consultadas
Para elaborar este artículo hemos contrastado la información con documentación oficial y fuentes de la Dirección General de Tráfico y del Boletín Oficial del Estado.
- Dirección General de Tráfico: información sobre certificación de Vehículos de Movilidad Personal.
- Dirección General de Tráfico: información sobre inscripción y registro de VMP.
- Dirección General de Tráfico: listado de laboratorios autorizados para certificar VMP.
- Manual de características de los Vehículos de Movilidad Personal.
- Real Decreto 52/2026, de 28 de enero, por el que se modifica el Reglamento General de Vehículos y se regula el Registro de Vehículos Personales Ligeros.
- Reglamento General de Vehículos, en su redacción vigente.
La normativa puede modificarse con el tiempo, por lo que recomendamos consultar siempre las fuentes oficiales antes de iniciar cualquier procedimiento de certificación.
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